
La trampa del libertario estatista
Hay algo estructuralmente incómodo en el relato oficial del gobierno de Javier Milei: el hombre que llegó al poder prometiendo destruir el Estado fue rescatado, en sus momentos más críticos, por los dos estados más grandes del mundo. Primero el swap chino, después la intervención de Scott Besent desde Washington. No los mercados, que lo acorralaron. No el capital privado, que exigió condiciones. Los estados. Esa contradicción no es anecdótica ni cosmética: es la clave para entender qué tipo de experimento político está ocurriendo realmente en Argentina. ...







